Las decisiones políticas no mediatizadas

La tradición política hispana (incluyo a los países americanos) tienen una tradición de consenso construida, en gran parte, por la tradición religiosa que nos limita al monismo. Culturalmente el disenso está mal visto por nosotros, siempre intentamos llegar al final de una negociación con un acuerdo en el que todas las partes estén de acuerdo bajo máximos y si las negociaciones se rompen es porque una de las partes “no quiere colaborar”.

Fuente: Flickr: Litandmore

Hablando en términos históricos y políticos los grandes pactos siempre han sido necesarios para gobernar en democracia (estemos en España, Inglaterra, Chile o Estados Unidos). En los actuales sistemas representativos es muy difícil conseguir una mayoría absoluta que pueda gobernar sin tener que llegar a acuerdos o pactos con los partidos opositores. Los pactos son necesarios en la democracia moderna pero eso no quiere decir que el camino sea difícil.

En España hemos tenido (según considera la historia reciente) grandes pactos políticos (Pactos de Moncloa o los Pactos de Toledo). La elaboración de estos pactos no estuvieron exentos de debates, diálogos, controversias, disputas etc, pero al final salieron adelante.

La política española actual está intentando recurrir a los grandes pactos de antes para trazar un “futuro menos incierto” y para ello está buscando conciliar intereses partidistas para lograr Pactos en Energía, Educación, Empleo…

Recurrir a los pactos para gobernar no es una mala decisión pero hay que saber hacerlo. Los grandes pactos se firman cuando hay grandes debates y los intereses partidistas se dejan a un lado para pensar en intereses estatales. Se firman cuando los negociadores dialogan y se comprometen; se firman cuando los negociadores son statesmen y no partymen.

Todo esto que digo suena muy bonito pero para que todo esto se pueda llevar a cabo tiene que haber un elemento clave: la confidencialidad. ¿Recordáis algún pacto de gran envergadura que se haya llevado a cabo con tanta presencia mediática?

En este sentido considero que hay dos tipos de pactos: los que son exigidos por una buena parte de la sociedad civil (los que vienen de abajo hacia arriba, que dicho sea de paso, son de los que menos hay) y los que vienen empujados por los partidos políticos (los que vienen de arriba hacia abajo).

Los pactos exigidos por la ciudadanía necesitan de toda la presencia mediática y comunicativa para que se puedan llevar a cabo. Pasa lo contrario con los pactos empujados por los partidos políticos. ¿Por qué?

• Porque los partidos políticos buscarán llevarse el protagonismo individual del pacto.
• Porque es más difícil conseguir un pacto con tanto ruido y con tanta presión mediática.
• Porque cuando los intereses partidistas no se vean reflejados los partidos irán de víctimas frente a los medios.

Los grandes pactos se negocian con grandes debates a puerta cerrada y se firman con grandes espectáculos mediáticos. Todo pacto que se lleve a cabo bajo la luz pública tendrá como resultado una ruptura de negociaciones… ¿no os suena esto? ¿Pacto Energía, Pacto Educación, Pacto Energético? A lo mejor es que lo están comunicando mal… a lo mejor es que lo están comunicando.

Cambio y fuera.

Fuente: Flickr: Litandmore

La democracia colectiva, ¿dónde quedó Prometeo?

¿Qué es el ser humano? Una de las respuestas convencionales que han dado las ciencias sociales es que es un ser social, una persona que comparte y está rodeado por otras y que juntos crean una sociedad (yo diré contractual, otros dirán natural).

El pensamiento occidental siempre ha protagonizado un debate maniqueo sobre el hombre, por un lado tenemos a los individualistas y por otro lado tenemos a los colectivistas. La gran batalla entre los mal llamados lockianos contra los roussonianos ejemplifica la importancia que tiene este conflicto de ideas que a la larga han determinado y determinan la manera en que concebimos la democracia y el rol del individuo en ella.

Fuente: Flickr: Grufnik

La relevancia del individuo en la sociedad está perfectamente “explicada” en la obra “Prometeo Encadenado” del gran Esquilo. Su lucha representa el desencadenamiento del ser humano del destino trazado por los dioses; representa el control que tenemos los individuos de decidir, creo que individualmente, sobre lo que nos depara en el presente y en el futuro. La tragedia, simboliza la elevación del poder de decisión que tenemos frente a la predestinación divina. “Gracias” a Prometeo, hoy el individuo participa en democracia, pero ¿qué individuo y en qué democracia?

A medida que la sociedad ha ido evolucionando el funcionamiento de la democracia y su esencia han evolucionado con ella. De tener un sistema teóricamente democrático directo en que los que valían como individuos contaban como uno (aquí estoy idealizando un poco el concepto para probar mi punto) hemos pasado a un sistema democrático indirecto en el que el individuo cuenta todo lo que pesa su grupo.

Las sociedades se han ido haciendo más complejas y más estratificadas y nuestros modelos de organización se hacen cada vez más asociativos y corporativos hasta llegar al punto en que nosotros delegamos nuestras responsabilidades políticas a los grupos a los que pertenecemos (y no me refiero a los partidos políticos) sin darnos cuenta que estas responsabilidades individuales e irrenunciables son las que nos permiten ejercer nuestra ciudadanía a la plenitud.

El ser humano es un ser pragmático (que sabe economizar) y entiende que para participar en un sistema democrático tan complejo como el actual es necesario integrarse a un grupo y delegar. Esto es 100% entendible, nos integramos para participar y hacer valer nuestros derechos de manera más efectiva, el problema está cuando nos acomodamos y permitimos que el grupo dicte lo que tenemos que decir, pensar y hacer… es ahí cuando perdemos responsabilidad e individualidad y con ello surge un problema: “cuando la relación de poder ya no es entre individuos sino entre entidades colectivas” dice Sartori.

El problema es que convertimos la individualidad en colectividad sin darnos cuenta que la clave no está en convertirse en, sino en ser parte de. Que el individuo se convierta en un colectivo -y no que forme parte de uno- es pernicioso para el individuo y para la democracia. Si nos dejamos influir por el colectivo sin tener una perspectiva individual rompemos con la pre-condición de toda agrupación, un conjunto de individualidades, y permitimos que el pensamiento colectivo domine nuestro pensamiento individual y nos convirtamos en hombres masa, hombres sin capacidad de decisión.

Cuando el individuo forma parte de esa colectividad seguimos pensando y actuando como individuos y mantenemos nuestra capacidad de decisión, eso sí, influida por el grupo, pero solamente influida.

Los seres humanos tendemos a pensar y actuar colectivamente y eso es bueno porque abre las puertas a decisiones positivas para el conjunto, pero no hay que olvidar que los hombres masa tienen menor capacidad de decisión. La democracia tiene que estar constituida por individuos con capacidad decisoria y no por colectivos movilizables.

Creo que necesitamos otro Prometeo Encadenado, una metáfora que nos desencadene de la predestinación corporativista-grupal-colectiva…pero ¿acaso hemos tenido alguna vez una democracia individualista?

Cambio y corto.

Fuente foto: Flickr Grufnik

Palabras, palabras, palabras…

• ¿Escuchamos “bla, bla, bla, bla, bla” siempre que nos hablan?
• ¿Cuándo nos hablan entendemos lo que el transmisor quiere que entendamos?
• ¿Cuándo nos dicen SOLIDARIDAD, en qué pensamos?
• ¿Cuándo nos dicen SOSTENIBILIDAD, en qué pensamos?
• ¿Cuándo nos dicen VIDA, en qué pensamos?

Fuente: Flickr: Desiré Delgado

¿No os parece que cada vez que algún político habla se llena más la boca con palabras “nuevas y modernas”? ¿No os parece que cada vez que vemos un anuncio leemos una o dos palabras “pomposas y rimbombantes? ¿No os parece que los políticos han dejado de dar buenos discursos para lanzar “buenos conceptos”? Mi impresión y percepción es que sí, que hoy día los políticos (o sus asesores) escogen más las palabras que utilizan para que –según ellos- el mensaje cale más hondo en nosotros y nos sintamos más atraídos a su ideología, a su mensaje, a su anuncio, y por ende a su partido.
Este fenómeno, el de escoger palabras clave, no es algo nuevo en la política. En el momento en que la oratoria se convirtió en una herramienta política (o sea, desde siempre) las palabras son escogidas con minuciosidad para transmitir aquello conviene.

Una de las características en los grandes oradores es la lingüística, una ciencia que estudia la lengua, su estructura y su significado. Los avances en los estudios y las nuevas tecnologías han permitido unir disciplinas para crear un “frankenstein” en beneficio de la comunicación y en detrimento –creo yo- de la transparencia del lenguaje.

Actualmente, la comunicación, gracias a los avances de Noam Chomsky, se ayuda de muchas de estas ramas “frankestinianas” como la lingüística cognitiva, la neurolingüística o la psicolingüística. La lingüística, moderna permite transmitir un mensaje y que ese mensaje llegue al receptor tal cual queremos que llegue. Más sencillo, la lingüística permite que controlemos más el significado de nuestros mensajes.

Ejemplo de todo esto es la importancia que le han dado muchos políticos al libro “Don´t Think of an Elephant”. Un libro escrito por George Lakoff en el que explica el monopolio que han tenido los conservadores estadounidenses con los “frames” de ciertos conceptos como libertad o familia. Para Lakoff, como para Chomsky o Frank Luntz, los marcos o “frames” son importantes porque los receptores asocian esas palabras con determinados valores con los que nos identificamos y ESO ES PODER.

La teoría lingüística sirve a aquellos que desean controlar los mensajes –los políticos-; el problema es que el debate que debería ser de ideas y de políticas públicas se está convirtiendo en un debate de conceptos que no beneficia a la sociedad. Los políticos dirán: “utilizamos estos conceptos porque nos facilita la transmisión y el entendimiento de nuestro mensaje” y yo pregunto: ¿de verdad?

Utilizar conceptos como “estacionalidad”, “cementerio nuclear”, “equilibrio plurilinguista”, “alma del demócrata” “optimismo antropológico”, “hilo de esperanza”, “sostenibilidad”, “solidaridad” , ¿benefician a la transmisión del mensaje? ¿No hacen que el mensaje se desgaste? ¿No hacen que nos cansemos de la retórica política?

Espero es que seamos más escépticos ante los “nuevos conceptos”. La comunicación es clave para los políticos, el escepticismo es clave para la ciudadanía. Creo que el debate de conceptos, y no el de ideas, hace que la política sea más mediocre.

¿Se os ocurren más de estás palabras o conceptos?

Cambio y corto.

Foto: Flickr: Desiree Delgado

“La democracia de los modernos ha ido activando a las masas y se sirve de ellas”

“La democracia de los modernos ha ido activando a las masas y se sirve de ellas”, así reza una de las míticas frases de Sartori en su libro “la democracia en 30 lecciones”. Este libro, que por cierto me recomendó Rafa Rubio, es “light” si se lee como un recetario o una guía; pero si se lee con ahínco nos adentra en los principios más sublimes y categóricos de la política moderna y con ella, la democracia moderna.

Flickr: Fuente: LarimdaME

Dicen que año nuevo vida nueva, ¿verdad?, pues yo no. Este año nuevo ha de significar un “back to basics”, o sea, una vuelta a las raíces, y este libro ha logrado que regrese a las raíces de la política. En las 30 lecciones, Sartori logró que me cuestionara, entre otras cosas, el concepto del demos. Os explico:

Comúnmente entendemos que el concepto demos quiere decir “pueblo”, lo que no sabemos es que este concepto puede tener más de una connotación, Sartori las divide en cuatro:

1. Plethos: todos los ciudadanos.
2. Hoi polloi: los muchos
3. Hoi pleiones: los más.
4. Ochlos: la multitud.

A simple vista las palabras: todos, los muchos, los más y la multitud, pueden parecer sinónimos; pero todo lo contrario, entender –o no- un concepto o el otro puede tener implicaciones distintas. En este post me voy a referir únicamente a las dos últimas, al demos como hoi pleiones y al demos como occhlos (las otras las dejaré para otra oportunidad).

Ambas interpretaciones se acercan de manera radiográfica a cómo entendemos la democracia y el actuar político electoral hoy en día, o eso quiero pensar.

Hoi pleiones

La máxima expresión de demos como hoi pleiones actualmente es la democracia mayoritaria. Un tipo de sistema de voto (electoral y parlamentario) en el que distintas calificaciones de mayoría vencen en una votación.

Entender el demos como hoi pleiones es aceptar la corriente actual de la democracia, sistemas en que la mayoría se sienta representada y que la totalidad del demos –plethos- tenga la oportunidad de beneficiarse, sin menoscabar la libertad y los derechos de las minorías ¿Utópico? Sí, pero los modelos son construcción de ideales. Ningún problema con este concepto, ¿verdad?

El problema es que el ideal no es real. Sin querer, o con querer –sería imposible determinarlo- estamos construyendo un sistema en el que pragmáticamente convive el concepto hoi pleiones con el concepto de occhlos…

Occhlos

La máxima expresión del demos como occhlos actualmente es la democracia misma. Un sistema en el que el poder de la multitud está sustituyendo el modelo de democracia indirecta basada en un modelo de democracia directa sustentada en el beneplácito y la aprobación de la multitud sin generar beneficios al plethos. ¿Qué qué? Voy por partes.

La democracia “moderna”, mejor dicho, actual, es representativa, no directa. Nosotros como ciudadanos con posibilidad de voto ejercemos nuestro derecho y elegimos a un representante al que le “prestamos”-más bien, cedemos- nuestra soberanía individual para que ellos decidan por nosotros. Nosotros como propietarios de esa soberanía podemos exigirles a nuestros representantes* cuando llegue el momento oportuno, pero hasta entonces, ellos son los depositarios de dicha soberanía.

ELLOS SON LOS QUE GOBIERNAN (en nuestro favor).

¿Qué creo que está sucediendo actualmente? Ahora convivimos en un sistema democrático representativo por elección mayoritaria en el que la mayoría decide, usualmente respetando los derechos de las minorías (en plural), a sus representantes para que gobiernen, pero ellos para gobernar buscan el beneplácito y la aprobación del plethos convirtiendo el sistema democrático en uno refrendatario.

TODOS (indirectamente) GOBIERNAN.

Con esto no quiero decir que ellos (los políticos) sean más capaces, ni mucho menos, simplemente estoy diciendo que el modelo está cambiando, para bien o para mal, y que estos cambios de funcionamiento van a tener que ser correspondidos con cambios en la legislación electoral, sino tendremos una enfermedad que será peor que la medicina. Es necesario fortalecer la representatividad del sistema democrático para que nuestro sistema no se convierta en un sistema democrático refrendatario.

¿Por qué he lanzado este tema hoy? Porque he pensado que era una buena de empezar el año, regresando a las raíces y los principios de lo que hoy entendemos como nuestro sistema de elección por antonomasia. Las nuevas tecnologías pueden mejorar o incluso crear nuevos modelos y nuevos sistemas, pero si no logramos entender los principios básicos, ¿cómo planeamos construir un sistema político moderno?

Cambio y corto

(Algunos os daréis cuenta que he cambiado mi despedida y es porque el cambio y fuera cortaba la conversación, un cambio y corto la mantiene abierta, una simpleza conceptual pero ya que estamos…).

*Ojo como digo nuestros representantes, refiriéndome al caso en que nosotros elegimos a nuestros representantes de manera individual y de acuerdo a nuestras preferencias.

Un año que se va… y otro que viene, como siempre.

2009, otro año que se queda atrás en nuestros calendarios. Personal y profesionalmente fue un buen año, pero no os voy a aburrir con esas cosas, os voy a aburrir con mega eventos que se han llevado a cabo en este 2009. Si soy sincero con vosotros, fue un año más. Fue distinto, pero al fin y al cabo un año más.

Fuente: Flickr: Camera Slayer

Obama fue elegido y “erigido” presidente de Estados Unidos bajo un “fervor democrático insultante” que le ha servido de poco para gobernar y sacar propuestas adelante (democracia vrs RESpública; democracia vrs gobernanza).

Bernnie Maddof puso en jaque a prácticamente todo el mundo dejando claras las debilidades, las poco transparentes e interconectadas gestiones del sistema económico-financiero mundial (¿Quién pensaba que el efecto dominó era una teoría que sólo aplicaba al mundo político de la Guerra Fría?).

La Gripe A (H1N1) “amarillizada” por muchos medios de comunicación y “pandemizada” por la OMS dejó latente lo vulnerables que somos los seres humanos a las crisis sanitarias y a los medios.

Kyoto II o COP15 continuará dando de qué hablar en los pasillos de las Naciones Unidas pero lastimosamente jamás podrá trascender al mundo de lo real. El idealismo ingenuo (ambicioso) de la propuesta se vendrá abajo por los intereses climáticos (políticos-económicos) de cada uno de los países o grupos de países implicados (afectados).

La “Revolución” Verde de Irán muestra los intentos de una sociedad que busca deshacerse de sus lastres históricos actuales para regresar al pasado histórico idealizado. Para desgracia de la sociedad iraní estos intentos no fueron más que intentos impulsados por gran movilización (y no mobilizacionismo) social y gran repercusión mediática pero que no pudo trascender más allá de la protesta post-electoral. Una “Revolución” que lastimosamente no llegó a convertirse ni en reforma.

Un mundo digitalizado en que las personas buscan una raison d’etre y viven en un periodo de transición que pone en tela de juicio la trascendencia de los valores mientras se intenta llegar a una paz de ser imbuida de gran incertidumbre.

2009 por muchos fenómenos históricos negativos ha sido un año de grandes avances, las etapas de transición siempre son productivas por mucho que pensemos que sufrimos… al final el sufrimiento proviene de la casuística generada por la propia incertidumbre.

¿Qué otros fenómenos creéis que vale la pena mencionar? ¿Por qué otros fenómenos se nos recordará la historia este año?

Mientras recapitulamos ¡os deseo unas felices fiestas!

Un fuerte arbazo,