Un año que se va… y otro que viene, como siempre.

2009, otro año que se queda atrás en nuestros calendarios. Personal y profesionalmente fue un buen año, pero no os voy a aburrir con esas cosas, os voy a aburrir con mega eventos que se han llevado a cabo en este 2009. Si soy sincero con vosotros, fue un año más. Fue distinto, pero al fin y al cabo un año más.

Fuente: Flickr: Camera Slayer

Obama fue elegido y “erigido” presidente de Estados Unidos bajo un “fervor democrático insultante” que le ha servido de poco para gobernar y sacar propuestas adelante (democracia vrs RESpública; democracia vrs gobernanza).

Bernnie Maddof puso en jaque a prácticamente todo el mundo dejando claras las debilidades, las poco transparentes e interconectadas gestiones del sistema económico-financiero mundial (¿Quién pensaba que el efecto dominó era una teoría que sólo aplicaba al mundo político de la Guerra Fría?).

La Gripe A (H1N1) “amarillizada” por muchos medios de comunicación y “pandemizada” por la OMS dejó latente lo vulnerables que somos los seres humanos a las crisis sanitarias y a los medios.

Kyoto II o COP15 continuará dando de qué hablar en los pasillos de las Naciones Unidas pero lastimosamente jamás podrá trascender al mundo de lo real. El idealismo ingenuo (ambicioso) de la propuesta se vendrá abajo por los intereses climáticos (políticos-económicos) de cada uno de los países o grupos de países implicados (afectados).

La “Revolución” Verde de Irán muestra los intentos de una sociedad que busca deshacerse de sus lastres históricos actuales para regresar al pasado histórico idealizado. Para desgracia de la sociedad iraní estos intentos no fueron más que intentos impulsados por gran movilización (y no mobilizacionismo) social y gran repercusión mediática pero que no pudo trascender más allá de la protesta post-electoral. Una “Revolución” que lastimosamente no llegó a convertirse ni en reforma.

Un mundo digitalizado en que las personas buscan una raison d’etre y viven en un periodo de transición que pone en tela de juicio la trascendencia de los valores mientras se intenta llegar a una paz de ser imbuida de gran incertidumbre.

2009 por muchos fenómenos históricos negativos ha sido un año de grandes avances, las etapas de transición siempre son productivas por mucho que pensemos que sufrimos… al final el sufrimiento proviene de la casuística generada por la propia incertidumbre.

¿Qué otros fenómenos creéis que vale la pena mencionar? ¿Por qué otros fenómenos se nos recordará la historia este año?

Mientras recapitulamos ¡os deseo unas felices fiestas!

Un fuerte arbazo,

La política 2.0, ¿una comunidad?

Desde hace un par de semanas he estado escribiendo sobre la política y las nuevas plataformas digitales y me he dado cuenta que he dejado a un lado una cuestión muy importante: el concepto de comunidad en la red.

Fuente: Flickr_Dimitrius

¿Qué es una comunidad? La RAE en su segunda acepción define comunidad como: conjunto de las personas de un pueblo, región o nación. Su definición política sería: la segunda forma de organización más simple y primitiva (sin peyorativo) después de la familia.

Obviamente el concepto de comunidad ha cambiado con las nuevas tecnologías. Seguimos refiriéndonos a personas de una zona geográfica, pero ya no estamos hablando de personas físicas- presentes sino que estamos hablando de persona físicas-virtuales. Tampoco estamos hablando de una organización simple y primitiva sino que estamos hablando de una sociedad compleja que tiene un lenguaje, una netiqueta y unas formas de interacción distintas que implican un esfuerzo tecnológico importante.

Cuando hablamos de todo lo que tiene que ver con el “mundo 2.0” (especialmente en los medios sociales) hablamos de comunidades; y yo pregunto: ¿son comunidades en serio? Sí, yo creo que cuando hablamos del “mundo 2.0” hablamos de una red comunitaria en la que todos sus integrantes generan comportamientos y valores comunes que se han de respetar para mantener la concordancia (en mayor o menor grado y siempre con excepciones) y establecer relaciones bi-laterales y multi-laterales con el resto de miembros.

Estar en una comunidad 2.0 implica muchas cosas, entre ellas: respeto mutuo, colaboración, igualdad, fraternidad y cooperación. Cuando nos integramos a una comunidad el concepto básico de interacción es que no hay “primus interpares”, todos somos iguales y todos tenemos que respetar la netiqueta auto-construida y auto- impuesta.

A medida que los medios sociales han ido creciendo hemos empezado a ver nuevos tipos de miembros. En Twitter, por ejemplo, al inicio todos eran tuiteros a secas; ahora hay tuiteros que son empresas, consultoras, medios de comunicación, partidos políticos etc. Esto es lo que pasa cuando una comunidad comienza a crecer, se diversifica, se hace más compleja y muchos patrones de conducta estipulados se comienzan a perder y es aquí donde quiero introducir el tema del post: ¿la política 2.0 es entendida como una comunidad o como una herramienta? (en este post sólo voy a hablar de Twitter).

En España tenemos partidos políticos, secretarías del Estado y personajes políticos que están en los medios sociales y yo digo: ¡Bienvenidos! Me encanta ver cuando @ccifuentes, @merinissi, @reyesmontiel, @jjguemes (aunque acaba de iniciarse en la comunidad) o @desdelamoncloa participan en Twiter como unos tuiteros más, comentando, retuiteando, contestando o compartiendo enlaces. Ellos entienden la política 2.0 como una comunidad porque ellos se sienten como iguales y actúan como iguales en la tuitosfera. Ellos buscan (o al menos así lo parece) utilizar las nuevas plataformas para acercarse al ciudadano y las utilizan como cualquiera de nosotros y respetando las mismas reglas, porque ellos son y se sienten de la comunidad (aunque a veces se pongan a polemizar entre ellos sobre cuestiones políticas).

A los @ccifuentes, @merinissi, @reyesmontiel, @jjguemes o @desdelamoncloa yo les doy la bienvenida a la comunidad porque ellos no utilizan la comunidad sino que son parte de ella. Ellos entienden la política 2.0 como una comunidad la mayoría de las veces.

Ahora bien, en España también tenemos partidos políticos, secretarías del Estado y personajes políticos que utilizan los medios sociales y yo digo: ¡Aprendamos a ser parte de la comunidad! Cuando veo un tuit @Sorayapp, @Duran_i_Lleida o @EsperanzAguirre me doy cuenta como estos personajes políticos ni son, ni se sienten parte de la comunidad porque utilizan los medios sociales para promover lo que están haciendo.

El comportamiento y el tipo de tuits que hacen son distintos, son uni-laterales. No se integran a la comunidad, no comparten, ni colaboran, simplemente lanzan sus soundbites y lo que a ellos les interesa lanzar y poco más. Los que entienden (entendemos) la comunidad lanzamos contenido que nos ayuda a nosotros y ayuda al resto de la tuitosfera. En una comunidad, como en cualquier tipo de red, el todo es mayor que sus partes y la cooperación entre las partes es lo que hace que el todo sea mayor que sus partes (perdón por el rompecabezas).

Son pocos los políticos que utilizan los medios sociales y son menos los políticos que entienden la política 2.0 como una comunidad. Es cierto que podemos tener el tipo de presencia que queramos en los medios sociales… lo que yo digo es que los medios sociales no son para ser utilizados son para formar parte. Aquellos usuarios que no forman parte están perdiendo una gran oportunidad.

Cambio y fuera.

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La política 2.0 (III)

Torcuato di Tella, uno de mis académicos de la política favoritos, se inventó un término llamado movilizacionismo de masas (mass mobilizationism) que se refiere a la capacidad que tenían –tienen- los caudillos (se refería al contexto iberoamericano post-independencia) para movilizar a las masas para poder cumplir con sus mínimos electorales.

Fuente: Uy Kalipedia

La teoría del movilizacionismo de masas es bastante compleja pero si la tengo que explicar en un par de líneas más diría que es el proceso en el cual un caudillo (que representa el poder centrípeto o centrífugo de un sistema) se gana, con su carisma, su fuerza y su poder a gran parte de la masa de la sociedad y a cierta parte de la clase media, media-alta con su pensamiento anti status quo con fines electoralistas. A esto le hay que unir elementos de estructuras de poder, retórica, ideología, alianzas con otros actores etc, etc que hacen que el fenómeno sea más complejo pero igual de entendible.

El movilizacionismo puede llegar a confundirse con la participación a la que se refiere Giovanni Sartori (de esto hablaré en otro post) pero son dos fenómenos dinámicos completamente diferentes. La participación es autónoma y voluntaria, el movilizacionismo es dependiente e inducido y esto es a lo que quiero llegar con este post: las nuevas tecnologías pueden ser utilizadas para aumentar la participación o para crear masa movilizacionista, ¿sabemos qué estamos logrando?

Mi manera de ver la política es un tanto escéptica y veo como estas nuevas tecnologías pueden traer grandes avances para la democracia, la res-pública y la administración gubernamental (no importa a qué esfera nos estemos refiriendo) pero también puede ser utilizada para regresar tres pasos en la evolución que hemos dados en estos últimos siglos.

Hay esfuerzos interesantes para utilizar las nuevas tecnologías para aumentar la participación, ejemplo de ello puede ser Meetup o Avaaz, pero también veo un peligro potencial importante y es que todos los atributos que tenía el caudillo para crear su masa movilizacionista se traspasen o trasladen hacía las nuevas tecnologías (salvando las diferencias, claro).

¿Qué tenía el caudillo? Su carisma, su retórica demagógica y su poder. ¿Qué tienen las plataformas digitales (medios sociales, etc)? Que están a la moda, que son una tendencia, que se ve como algo “trendy”, que hay que estar ahí y que es “guay”. Muchos ven (vemos) que estas plataformas se pueden utilizar no sólo para interactuar con la gente sino para hacer política y participar en procesos políticos y piensan (pensamos) que si no lo hacemos somos individuos anacrónicos. ¿Me equivoco? ¿No es la moda el equivalente al carisma que tenía el caudillo? Si a todo esto le sumamos contenido multimedia (audio y video), shows como los que montaron el PP y el PSOE en sus últimos mítines, listas de correo, bases de datos de teléfonos para mandar SMS, aplicaciones “súper mega guays” para Facebook o Twitter etc, etc; ¿no estamos convirtiendo a las nuevas tecnologías en los elementos que propician tener una masa movilziacionista?

Re-leyendo mis notas de Sartori me di cuenta de la importancia que tiene la participación para el sistema democrático pero, ¿de qué tipo de participación estamos hablando? ¿Es lo mismo participar que “participar”?

Mi preocupación se resume en la frase de mi amigo Giuseppe Tomasi di Lampedusa: “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”. Las nuevas tecnologías pueden crear grandes cambios en la manera en que hacemos política pero también pueden hacer regresar grandes fantasmas del pasado, y uno de ellos es el movilizacionismo de masas del que hablaba mi otro amigo Torcuato di Tella.

Soy escéptico pero también soñador y espero estar equivocado… pero es necesario que estemos al tanto de las posibilidades y los escenarios que se van creando con todos estos inventos. Al final la política, como siempre, depende de la sociedad (no importa el sistema político que se tenga). Somos nosotros los individuos los que actuamos, depende de nosotros ser masas movilizacionistas o ser individuos pertenecientes a una sociedad civil pro-activa o re-activa. ¿Estamos conscientes de cómo están utilizando las nuevas tecnologías los movilizadores políticos? ¿Estamos conscientes de cómo estamos utilizando nosotros estas nuevas tecnologías?

¿Los usos que le están dando los partidos políticos y organizaciones civiles a estas nuevas tecnologías son para crear movilización o participación? Veo los esfuerzos y aún no tengo claras las intenciones porque aún no he visto resultados.

Cambio y fuera.

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Fidelización vrs Movilización

Este fin de semana estuve en el #Personal Democracy Forum Europe en la Torre Agbar de Barcelona. El PDF es una iniciativa de los estadounidenses Andrew Rasiej y Micah L. Sifry que pretende ser el centro neurálgico de las iniciativas que fortalezcan la democracia utilizando internet y las nuevas tecnologías. Es un punto de encuentro de personas e ideas que ponen en tela de juicio lo que estamos haciendo en el presente y lo que pretendemos crear en el futuro con respecto a la política pública.

Fuente: LA TImes Blog

En el foro hubo ponencias de políticos, periodistas, académicos, sociedad civil, abogados… fue una experiencia muy interesante y muy fructífera. Muchas de esas lecciones las podéis leer en el 4 posts del blog de Xavier Peytibi. Yo por ahora me dedicaré a comparar lo que aprendí en el PDF Europe y lo que vi en dos mítines del PP y PSOE este fin de semana y el pasado.

En el PDF Europe aprendí bastantes cosas pero voy a compartir una de ellas (por ahora) con vosotros. Las nuevas tecnologías e internet brindan un sinnúmero de herramientas que pueden ser utilizadas en la esfera política. Muchas de las iniciativas que vimos en el PDFEU buscaban fortalecer el WE.GOV o el E-Gov (así como también incrementar las herramientas para difundir mensajes electorales para aumentar el nivel de movilización y con ello el porcentaje de votos).

El we.gov es el uso de las nuevas tecnologías e internet para fomentar la participación ciudadana en los procesos de decisión y accountability dentro del sistema político. Mientras que el e-gov (electronic government) es el uso de las nuevas tecnologías e internet para mejorar los procesos burocráticos haciendo que la administración pública sea más transparente, eficaz y eficiente.

Ambas son definiciones muy resumidas y superficiales de lo que de verdad son el e-gov y el we.gov. Indistintamente, las experiencias e iniciativas buscan hacer mejores gobiernos con sociedades más participativas unos desde la postura pública y otros desde la civil.

La idea de utilizar las nuevas tecnologías, las nuevas herramientas de comunicación están teniendo bastante peso dentro de algunos países de la Unión Europa y en Estados Unidos. Lo que buscan es utilizar todas estas herramientas y plataformas para consolidar el proceso democrático y res-publicano del sistema político. Buscan: Fomentar la participación ciudadana a nivel electoral y no electoral, aumentar el índice de participación de la sociedad civil como “ente” que apoya y se enfrenta al Estado cuando lo considera necesario de manera organizada, incrementar los proyectos ciudadanos para mejorar la administración pública, mejorar los procesos burocráticos-patrimoniales del Estado, aumentar la transparencia… En fin, buscan mejorar el sistema político actual mientras descubren el uso que le pueden dar a las nuevas tecnologías y plataformas.

¿Y qué está pasando en España? Pues tengo que decir que en España hay interesantes iniciativas, unas muy politizadas y otras que aún tienen un largo camino que recorrer, pero por aquí no va mi post. Quiero ejemplificar lo que se hace en España con dos mítines puntuales:

1. La convención del Partido Popular en Barcelona
2. La convención del Partido Socialista sobre sostenibilidad

Tengo que decir que vi videos, comentarios, posts, tuitis y noticieros con pantallazos y descripciones de ambos eventos y me asusté. ¿Qué fue lo vimos todos? Vimos escenarios, pantallas, videos, efectos, tarimas, colores, gente… ¿Qué fue lo que oímos? Gritos, aplausos, discursos, silbidos… ¿Qué sentimos? Orgullo, pasión, fervor… yo y creo que algunos más, sentimos escepticismo, miedo y desilusión.

Los dos partidos (sobre todo el socialista) se dejaron muuucho dinero y muuuchos esfuerzos en sus convenciones. En ambas convenciones vimos como los dos partidos mayoritarios en España utilizaban las nuevas tecnologías como herramientas de comunicación para hacer que la política sea más mediática, más atractiva y más popular.

Yo estoy a favor de que la política sea más mediática, más atractiva y más popular: ahora bien, una cosa es eso y otra cosa es armar un show político digno de Hollywood, ergo, mucho espectáculo y poco contenido.

Lo que se demostró en estas dos convenciones es que estos dos partidos (como otros tantos en el mundo) no están escatimando esfuerzos para hacer que la política sea un show y esto lo hacen para generar más impacto, conseguir más adeptos y más votantes, MOVILIZAR A MAS GENTE.

Es cierto, la democracia depende de la participación y los partidos políticos incentivan a la gente utilizando las estrategias y las tácticas más eficientes y efectivas. Los partidos políticos están viendo que la mejor manera de llamar nuestra atención es con “hollywood” o como decían los romanos: “con pan y circo”, y eso les está funcionando y probablemente les va a funcionar pero eso solo lleva a una cosa: desilusión, descontento, pérdida de confianza y legitimidad.

Aquí estoy criticando las iniciativas de los partidos políticos y estoy criticándonos a nosotros mismos, a ellos por no ofrecer más y a nosotros por no exigir más. En el PDF Europe vimos los intentos que hay para fidelizar… ¿Por qué seguimos insistiendo en movilizar? (Ojo movilizar lo uso utilizando el concepto de movilizacionismo de masa del teórico político Torcuato di Tella).

Cambio y fuera.

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Confianza, Costumbre y Constancia 2.0

Este post viene como respuesta a un muy buen post en el blog de Xavier Peytibi (al que tuve la oportunidad de conocer en el PDF Europe 2009). En su post titulado La red como creadora de comunidades hablaba sobre el aumento de participación y activismo político que se está desarrollando en Europa gracias a las nuevas plataformas digitales online.

Fuente: Blog q

Como todas las semanas comencé a leer el post de Xavier y empecé a redactar un comentario cuando me di cuenta que estaba siendo demasiado largo así que si me lo permite le contesto por aquí (perdona Xavier pero me parecía de mal gusto ponerte un comentario taaaaaan largo).

Xavier en el post mencionaba varios casos en los que se observaba un crecimiento de participación política a través de la utilización de comunidades online. Los casos que menciona han demostrado tener éxito y relevancia, pero para mí son la excepción y no la regla del caso (por desgracia).

La participación política por parte de la sociedad civil siempre ha sido la excepción y no la regla. La creación de la participación política en comunidades depende de tres cosas que mencionas: Confianza, Costumbre y Constancia. Lastimosamente la construcción de una se alimenta de la otra y el circulo, en este caso no vicioso, no se llega a consolidar porque en política, son mutuamente excluyentes. La constancia sólo se construye con costumbre y la costumbre sólo se construye con confianza… y la confianza es un bien muy raro y escaso en la política.

A pesar de ser tan escéptico veo atisbos de mejora en la participación civil-política 2.0. La creación de comunidades como las que mencionas está obligando a que la teoría de los medios como correas de transmisión se extienda y evolución tal y como la conocíamos cuando estudiábamos. La teoría de las correas de transmisión decía que los medios de comunicación eran un actor importante dentro del sistema político porque funcionaban como “una correa” que transmitía la información y los hechos importantes desde las esferas políticas hasta la ciudadanía en general. Hasta hace poco “la correa” era monopolio de los medios de comunicación y funcionaban como correas uni-direccionales pasivos. ¿? Con esto quiero decir que los medios comunicaban la información que ellos consideraban relevante y nosotros la ciudadanía lo leíamos (punto y final).

Ahora gracias a las plataformas digitales (blogs, chats, foros, redes sociales y de microblogging, comunidades y medios digitales) la correa de transmisión se convierte en una correa a multi-direccional y activa para la ciudadanía. Podemos leer, comentar y sobre todo INFLUIR. La teoría de la correa de transmisión ha evolucionado, ya no hay monopolio, ahora la correa de transmisión es de dominio público.

Los que me leéis sabéis que soy un evangelizador de “lo 2.0”, pero también soy un poco escéptico. La participación política 2.0 no va a tener efectos directo sobre la política porque somos pocos los que participamos (y seguiremos siendo, la historia así lo prueba). Lo que sí creo que va a pasar es que va a tener un efecto indirecto porque la teoría de la correa de transmisión ha cambiado. Los que participan en comunidades para hacer activismo tendrán la capacidad de ser constantes en la creación de contenido (la nueva participación no es marchar y gritar sino crear contenido) y todo lo que ellos hagan tendrá resonancia en el resto de comunidades (blogosfera, tuitosfera…) y eso se convertirá en un efecto dominó. El número de gente que es activa en el mundo 1.0 como en el 2.0 es la misma (o sea, pocos), pero el efecto WOM será mayor, no porque se logré que más gente participe, sino porque hay más canales que transmitan el mensaje.

La apatía y grado de participación de sociedad civil siempre será la misma. Lo que cambia (y aquí está la clave) es la cantidad de canales para “viralizar” esa pequeña cantidad de participación. A más tecnología igual grado de participación pero mayor grado de transmisión y alcance.

Cambio y fuera.

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