La tradición política hispana (incluyo a los países americanos) tienen una tradición de consenso construida, en gran parte, por la tradición religiosa que nos limita al monismo. Culturalmente el disenso está mal visto por nosotros, siempre intentamos llegar al final de una negociación con un acuerdo en el que todas las partes estén de acuerdo bajo máximos y si las negociaciones se rompen es porque una de las partes “no quiere colaborar”.
Hablando en términos históricos y políticos los grandes pactos siempre han sido necesarios para gobernar en democracia (estemos en España, Inglaterra, Chile o Estados Unidos). En los actuales sistemas representativos es muy difícil conseguir una mayoría absoluta que pueda gobernar sin tener que llegar a acuerdos o pactos con los partidos opositores. Los pactos son necesarios en la democracia moderna pero eso no quiere decir que el camino sea difícil.
En España hemos tenido (según considera la historia reciente) grandes pactos políticos (Pactos de Moncloa o los Pactos de Toledo). La elaboración de estos pactos no estuvieron exentos de debates, diálogos, controversias, disputas etc, pero al final salieron adelante.
La política española actual está intentando recurrir a los grandes pactos de antes para trazar un “futuro menos incierto” y para ello está buscando conciliar intereses partidistas para lograr Pactos en Energía, Educación, Empleo…
Recurrir a los pactos para gobernar no es una mala decisión pero hay que saber hacerlo. Los grandes pactos se firman cuando hay grandes debates y los intereses partidistas se dejan a un lado para pensar en intereses estatales. Se firman cuando los negociadores dialogan y se comprometen; se firman cuando los negociadores son statesmen y no partymen.
Todo esto que digo suena muy bonito pero para que todo esto se pueda llevar a cabo tiene que haber un elemento clave: la confidencialidad. ¿Recordáis algún pacto de gran envergadura que se haya llevado a cabo con tanta presencia mediática?
En este sentido considero que hay dos tipos de pactos: los que son exigidos por una buena parte de la sociedad civil (los que vienen de abajo hacia arriba, que dicho sea de paso, son de los que menos hay) y los que vienen empujados por los partidos políticos (los que vienen de arriba hacia abajo).
Los pactos exigidos por la ciudadanía necesitan de toda la presencia mediática y comunicativa para que se puedan llevar a cabo. Pasa lo contrario con los pactos empujados por los partidos políticos. ¿Por qué?
• Porque los partidos políticos buscarán llevarse el protagonismo individual del pacto.
• Porque es más difícil conseguir un pacto con tanto ruido y con tanta presión mediática.
• Porque cuando los intereses partidistas no se vean reflejados los partidos irán de víctimas frente a los medios.
Los grandes pactos se negocian con grandes debates a puerta cerrada y se firman con grandes espectáculos mediáticos. Todo pacto que se lleve a cabo bajo la luz pública tendrá como resultado una ruptura de negociaciones… ¿no os suena esto? ¿Pacto Energía, Pacto Educación, Pacto Energético? A lo mejor es que lo están comunicando mal… a lo mejor es que lo están comunicando.
Cambio y fuera.
Fuente: Flickr: Litandmore
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